TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie: ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

Levántate, ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella.

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón

más oscuro de la nave

hasta que el viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

¿Qué haces ahí, dormilón? ¡Levántate!

Yo no soy nadie: Un ciego que no sabe cantar.

¡Dejadme dormir!...

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó en mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre...

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno...

De allí traigo ahora mi palabra.

y no canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo...

Yo soy Jonás.

(León Felipe)

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martes, 31 de agosto de 2010

QUÉ COMIAN NUESTROS ANCESTROS


Sally Fallon es la autora del libro "Nourishing Traditions: The Cookbook that Challenges Politically Correct Nutrition and the Diet Dictocrats" y Presidente de la Fundación Weston A. Price.
Este artículo, traducido por Mónica Gómez Santos nos plantea una posición nutricional laejada de la ortodoxia.


 
Las dietas bajas en grasa, predican los expertos de la medicina ortodoxa, han estado asociadas con buena salud y longevidad en todo el mundo desde el principio de los tiempos. La investigación de la fundación Weston Price demuestra, sin embargo, lo contrario. De los esquimales de Alaska a los robustos montañeses de los Alpes, del pueblo celta a los integrantes de las tribus africanas, el doctor Price descubrió que la grasa abundaba en la dieta de toda la gente indígena que gozaba de excelente salud. Cuando el doctor Price se embarcó en sus viajes alrededor del mundo en los años 30 todavía se podían encontrar esos grupos neolíticos. Pero nadie, por supuesto, ni siquiera el infatigable Dr. Price, puede visitar a nuestros ancestros del paleolítico, los llamados hombres de las cavernas. La carencia de evidencia directa de nuestros ancestros cazadores-recolectores, que por definición ni cultivaban la tierra ni practicaban la ganadería, permite conjeturas sin fin sobre las características de su dieta.

La escuela que avoca por la dieta baja en grasa predica que el hombre de las cavernas se alimentaba de carne magras acompañadas de abundantes alimentos vegetales, como brotes, raíces, frutas y hojas. Sin embargo, otros investigadores defienden que la grasa animal era el principal sustento del hombre de las cavernas, junto con la carne que la acompaña, y que la ingesta de alimentos procedentes del mundo vegetal era mínima. Ambas escuelas de pensamiento están de acuerdo que la dieta del hombre de las cavernas era espartana, y que carecían de alimentos salados o dulces.

El Dr. Walter L Voegtlin sostiene la teoría de la dieta abundante en grasa en su libro “La dieta de la edad de piedra”, publicado en 1975. Según él, los humanos son animales carnívoros, y la dieta de la edad de piedra era la de los carnívoros, es decir, principalmente grasas y proteínas, con la adicción de una pequeña cantidad de carbohidratos. (Acotación mía: ¿No os suena a Atkins?) Señala, que al igual que los perros que son carnívoros, el hombre tiene dientes caninos, molares estriados e incisivos en la mandíbula superior y en la inferior. Su mandíbula está diseñada para machacar y desgarrar siguiendo movimientos verticales. Debe masticar su comida y no es rumiante. La capacidad de su estómago es de 2 litros, tarda 3 horas en vaciarse, descansa entre comidas, carece de bacteria y protozoos, segrega largas cantidades de ácido clorhídrico y no digiere la celulosa. Su tracto digestivo es corto en relación a la longitud de su cuerpo, su cecum es disfuncional y su apéndice un vestigio. Su recto es pequeño, contiene flora bacteriana que provoca putrefacción y no contribuye al proceso digestivo. El volumen de las heces es pequeño; la eficiencia digestiva bordea el 100%, su vesícula biliar es activa y está bien desarrollada. Ambos, el perro y el hombre, se alimentan de forma intermitente y pueden sobrevivir sin estómago o colon.

La oveja herbívora, por el contrario, carece de caninos, tiene molares lisos e incisivos sólo en la mandíbula inferior. Su mandíbula está designada para moler y para los movimientos rotatorios. Rumiar y masticar son funciones vitales. Su estómago contiene 8 litros y medio, contiene bacteria y protozoos, nunca se vacía y produce poca cantidad de ácido clorhídrico. Su colon y su cecum son largos y de gran capacidad, el cecum desarrolla una función vital; la flora bacteriana del recto produce más bien fermentación que putrefacción; las heces son voluminosas, la función de la vesícula biliar (encargada de digerir las grasas) es muy poca o no existe, y la eficiencia de la digestión es del 50% o menos. La oveja se alimenta continuamente. No puede vivir sin el estómago o el colon. Su tracto digestivo es unas cinco veces más largo, en relación a la longitud de su cuerpo, que el del hombre y perro.

Voegtlin afirma que esas grandes diferencias entre la anatomía del hombre y la de los herbívoros hace que sean incapaces de adaptarse a una dieta basada en alimentos vegetales, en especial a los cereales ricos en carbohidratos, así como a una dieta abundante en productos lácteos, ricos en lactosa, predominen; y que todo el abanico de enfermedades modernas surge del abandono de la dieta de nuestros ancestros, basada principalmente en carne y rica en grasa. También señala que, con la excepción de las vitaminas C y K , todos los nutrientes esenciales se pueden obtener del reino animal, siendo la dieta del hombre de las cavernas más rica en vitaminas y minerales que la nuestra. Las comidas desvitalizadas que constituyen hoy en día nuestra dieta básica, como azúcar y harina blanca refinada, lo único que hacen es acelerar nuestro declive.

Una década más tarde, en 1988, el Dr. Boyd Eaton publicó un estudio en el que ldefendía que la dieta del hombre de las cavernas era baja en grasa, particularmente en grasas saturadas, baja en sal y rica en fibra de procedencia vegetal. Sus recomendaciones paleolíticas para una salud óptima eran, de hecho, muy semejantes a la que aconseja la Asociación Americana del Corazón. El típico perfil paleolítico de nutrientes, afirma, contenía el 33% de la energía procedente de las proteínas, principalmente, pero no únicamente de proteínas animales, 46% de carbohidratos y simplemente un 21% de grasa.

El periodista Joe Friel traduce los supuestos anteriores sobre los hábitos alimenticios del paleolítico en las siguientes pautas a seguir: seleccionar los trozos más magros de carne (si es posible carne de caza), recortar toda la parte de grasa visible en la carne, incluir pescado y aves, limitar el consumo de lácteos a productos desnatados, añadir cantidades moderadas de grasas monosaturadas en forma de aceites y crema de almendras, aguacate, avellanas, nueces de macadamia, aceitunas y nueces.

Sin embargo, mete en el mismo saco de las grasas a evitar tanto a las grasas saturadas como a los nuevos aceites hidrogenados. Según parece, el hombre de las cavernas, con una dieta de carne magra, raíces y frutas, seguía la dieta políticamente correcta baja en grasas. ¿O no? En una colección de ensayos publicada recientemente, “Cazadores- Recolectores de la edad de Hielo en las Montañas Rocosas” aprendemos que los cazadores-recolectores del continente norteamericano se alimentaban principalmente de los siguientes animales: mamut, camello, perezoso, bisonte, oveja de las montañas, así como pequeños mamíferos como castor, antílope, alce, caballo, llama, y algunos miembros de la familia de los perros. El mamut, el perezoso, la oveja de las montañas, el bisonte y el castor son animales que tienen una capa muy espesa de grasa subcutánea, así como muchas especies de osos y cerdos salvajes cuyos restos se han encontrado en numerosos yacimientos del paleolítico en todo el mundo. El bisonte y el camello tienen jorobas compuestas principalmente de sebo. Y lo que es más, si los hábitos nutricionales de los actuales cazadores-recolectores africanos pueden servirnos de indicador, los cazadores del paleolítico preferían las porciones grasas de los animales incluyendo órganos, cerebro, lengua, pies y médula.

Los restos arqueológicos indican que mientras que la carne de los gamos muchas veces no era consumida, los huesos más grandes se llevaban al campamento donde se cortaban en trozos para extraer la médula. Los órganos se consumían frecuentemente crudos al momento, pero la carne procedente del músculo se secaba para preservarla, o se mezclaba con sebo para hacer pemmican.

Algunos investigadores creen que la preferencia del hombre de las cavernas por los cortes ricos en grasa de los animales que abatía le llevaron a matar mamuts con el único fin de extraer sus lenguas ricas en grasa, lo que resultó ser un factor primordial en la extinción de los grandes mamíferos, como mamuts, perezosos y rinocerontes.

Los huesos de oso abundan en muchos yacimientos. La arqueóloga Myra Shakley descubrió un importante yacimiento del neandertal en Hungría donde el 90% de los restos eran de oso. Los restos de estos animales se trasportaron enteros, no en porciones como se hacía con otros animales, y la manera en la que se cortaron sugiere que se quitó la piel del animal. Obviamente, las pieles se usaban para protegerse de los rigores del clima imperante. La grasa subcutánea no se desperdiciaba; de hecho, se usaba para conservar otros alimentos. Se han encontrado altares con calaveras de oso en los Alpes suizos que datan de hace 75.000 años, lo que indica que el oso era venerado como un animal sagrado.

Los actuales cazadores-recolectores, al igual que los del pasado, poseen una sabiduría dietética mayor que la mayoría de los actuales expertos en nutrición. Ellos sabían que una dieta pobre en grasa conducía inexorablemente a la debilidad, la enfermedad e incluso la muerte.

Steffanson, que estudió a los esquimales y a los indios del norte, reportó que cuando la carne magra del reno era la única disponible, la ansiedad se extendía en el poblado. Los nativos eran conscientes que si se alimentaban de carne magras durante más de un mes, sin añadir ningún animal marino o pescado graso, enfermarían o les volverían más vulnerables a la enfermedad. Las antiguas tribus del oeste americano no cazan al bisonte hembra en primavera, porque las hembras preñadas, o que amamantan a sus crías queman sus reservas de grasa durante los meses de invierno. De hecho, la mayoría de las cacerías de bisontes ocurren a finales del verano y del otoño, cuando los bisontes engordan de forma natural en la hierba de las praderas.

El antropólogo Leon Abrams explica que los aborígenes desechan los canguros que matan si descubren que no tienen grasa suficiente. Los miembros de la expedición Randolph Marcy de 1856 a Wyoming se debilitaron y enfermaron tras seguir la dieta correcta baja en grasa de 3 kilos de carne magra de caballo y mula al día.

El Dr. Wolfgang Lutz relata que una forma muy eficiente de eliminar a los prisioneros políticos en América Central y América del Sur es alimentarles con una dieta compuesta únicamente de carne magra. No tardan en sucumbir tras una severa diarrea. La explicación es que las grasas contienen nutrientes como la vitamina A que el cuerpo necesita para utilizar los aminoácidos y los minerales de los alimentos. Sin grasa en la dieta, el cuerpo consume rápidamente sus propias reservas de vitaminas solubles en grasa. Cuando estos nutrientes esenciales se agotan, el organismo humano no puede luchar contra la enfermedad.

¿Era la dieta del hombre de las cavernas simplemente abundante en grasas no saturadas y baja en saturadas? La grasa del antílope y de reno es un 50% saturada, como lo es la carne de la oveja montañesa. Todos los rumiantes contienen grandes cantidades de grasa saturada porque los protozoos de su voluminoso tracto digestivo son muy eficientes saturando los aceites que se encuentran en las plantas, tanto si proceden de heno seco, hierba verde o de maíz (por supuesto, la carne de animales alimentados de forma natural es más rica en vitaminas y minerales). El bisonte se cazaba a finales del verano y en otoño cuando su reserva de grasa era mayor. Los animales que pastan pasan varios meses comiendo hierba rica en carbohidratos, que comienza a madurar en el mes de mayo.

La carne del camello, perteneciente a una especie que los neandertales llevaron a la extinción tras someterlos a una caza masiva, tiene un 63% de grasa saturada. Exactamente la misma que la carne del cerdo. La carne de los riñones, que hoy en día evitamos, pero que el hombre de las cavernas no habría desdeñado, es también muy rica en grasas saturadas. Los riñones de búfalo contienen un 58% de grasa saturada, los del antílope 65%, los del alce 62% y los de la cabra de las montañas 66%. En la médula del reno predominan las grasas monoinsaturadas, con una pequeña cantidad de poliinsaturadas, pero aún así contiene un 27% de grasa saturada. No se dispone de datos sobre la lengua de los elefantes, pero la lengua de la vaca tiene un 45% de grasa saturada. En los osos, que aportan el 48% de las calorías como grasa, predominan las grasas monoinsaturadas, de la misma clase que las que encontramos en aceitunas, almendras y otras nueces. El marisco en las regiones costeras también habría proporcionado al hombre primitivo grasas, particularmente los necesarios ácidos grasos Omega-3. Los insectos, larvas y gusanos habrían supuesto una fuente de grasa adicional en todas las regiones excepto en el ártico.

Por lo tanto, los defensores de la dieta de alto contenido en grasa son los ganadores más probables del gran debate paleolítico sobre la grasa, pero estaban probablemente equivocados en su creencia de que las plantas, en especial los granos, son nuevos en la dieta humana. En yacimientos paleolíticos se han encontrado restos de alimentos vegetales como semillas, bayas, raíces, hojas y bulbos. Las semillas de girasol, semillas de pera, amaranto y pino se han encontrado en yacimientos de las Montañas Rocosas. Los hombres primitivos de América y Europa consumían varios tipos de nueces. La cantidad de alimentos de procedencia vegetal varía según el clima y la localidad. Obviamente, éstas eran mínimas en los climas árticos, pero jugaban un papel importante en las regiones tropicales. Por supuesto, las nueces proveían de grasas adicionales. Las nueces de pecan, que los indios del sudeste consumían en grandes cantidades, proporcionan un 85% de calorías como grasa. En las regiones tropicales las nueces de la palmera y los cocos también aportaban ingentes cantidades de grasa saturada.

Los cazadores-recolectores de hoy en día emplean métodos especiales para preparar las comidas ricas en carbohidratos. Las bellotas, por ejemplo, se dejan en remojo en agua y cal para eliminar los taninos; los tubérculos se entierran en el suelo o se cocinan en las cenizas del hogar; las semillas también se dejan en remojo y se someten a procesos de fermentación. Se puede asumir fácilmente que los antiguos cazadores-recolectores empleaban técnicas similares para neutralizar los numerosos inhibidores de enzimas, irritantes y sustancias que bloquean la absorción de minerales presentes en los tubérculos y las raíces. De hecho, una parte importante del día de la mujer primitiva se empleaba en dichas preparaciones como moler, cribar, fermentar y preparar diversos tipos de raíces y semillas comestibles. Los hombres, por otro lado, dividían su tiempo entre peligrosas partidas de caza, en los que la fuerza física era primordial, y periodos de inactividad en los que reparaban sus armas y cotilleaban.

Por tanto, las comparaciones entre el tracto digestivo de los humanos y el de los animales, aunque interesante, no nos cuenta toda la historia. El hombre puede beneficiarse de muchos nutrientes contenidos en las plantas, siempre y cuando los prepare de forma adecuada. Los métodos de preparación primitivos como moler, dejar en remojo y fermentar imitan los largos procesos que ocurren en el tracto digestivo de los herbívoros, que comienzan con sus molares lisos que machacan las plantas y finalizan con las bacterias que produce procesos de fermentación en el intestino. Los cazadores-recolectores del paleolítico tenían no sólo el sentido común de comer las partes grasas de la carne, si no también de preparar correctamente los alimentos del reino vegetal. El hombre moderno, particularmente el nutricionista actual, no lo tiene.

Los perros, aparentemente, fueron los primeros animales domesticados por el hombre, o como la teoría más reciente sostiene, fueron los perros los que adoptaron al hombre y comenzaron a trabajar para él. Un hombre con 4 o 6 perros puede seguir la pista y abatir al animal salvaje más grande. Los perros hicieron que la caza fuera menos peligrosa, y permitieron a nuestros intrépidos hombres de las cavernas retroceder y matar a su presa mediante lanzas ligeras o flechas, en lugar de clavar físicamente la lanza en su presa. Pero el perro también habría ayudado al cazador a evolucionar a la fase del neolítico, manteniendo a las ovejas, al ganado y a las cabras formando rebaños, de forma que su carne grasa y su leche estuvieran disponibles durante todo el año. Dicha leche era mucho más rica que el tipo de leche de bajo contenido en grasa que hoy se produce con ganado criado para tal efecto. El neo-agricultor se basaría en sus papilas gustativas más que en la publicidad moderna, consumiendo los productos lácteos con toda su materia grasa intacta.

Si asumimos que las papilas gustativas no son superfluas, sino el modo que tiene la naturaleza de indicarnos la comida que necesita, examinemos la teoría de que el hombre de las cavernas satisficiera solamente los sabores amargos, ácidos o acres, y no los salados o los dulces. Varios estudios señalan que la miel, lejos de ser un manjar ocasional, jugaba un papel principal en muchas dietas primitivas. Los Hazda de Tanzania, los pigmeos Mbuti del Congo, los Veddas o Hombres Salvajes de Sri Lanka, los indios Guayaka de Paraguay, los Bosquimanos del sur de África y los aborígenes de Australia, valoraban mucho la miel, que consumían en enormes cantidades. Los indios de la costa este consumían grandes cantidades de sirope de arce, y lo usaban para preparar el pemmican.

Las bayas y los frutos silvestres son increíblemente dulces cuando están maduros, y se pueden conservar de diversas formas para su consumo a lo largo del año. Se dice que los alimentos fermentados de los esquimales son tan dulces como caramelos. El hombre primitivo no consumía azúcar refinada como nosotros, pero tampoco renunciaba al sabor dulce.

Igualmente difícil es imaginar que hubiera descuidado su gusto por los sabores salados, ya que la sal se encuentra de forma natural en la carne y en la sangre, y, al igual que los animales lamen rocas saladas, nuestro sensato hombre de las cavernas habría hecho lo mismo. Se puede obtener sal de forma sencilla rellenando una rama hueca con agua del mar y dejando evaporar la salmuera.

En regiones remotas, como por ejemplo el Himalaya o el interior de África, las cenizas ricas en sodio de las marismas se añaden a la comida. Se dice que la dieta de los miembros de la tribu Yanomami de la cuenca amazónica no incluye sal, por ello casi no excretan sal en la orina.

La leche es salada porque los animales necesitan sal para la producción de ácido clorhídrico en el estómago, así como para el desarrollo de la mente y del sistema nervioso. Sin sal la mente humana no se desarrolla completamente, y el hombre debe vivir, no de su ingenio, como el hombre de las cavernas, sino como un bruto, aunque haya nacido en la época moderna.

lunes, 30 de agosto de 2010

LA DIETA DE LOS PUNTOS

Quizá hayas oído hablar de ella, o conozcas a alguien que haya perdido peso contando puntos... ¿Pero sabes de qué va?
En primer lugar la dieta de los puntos te propone un plan de adelgazamiento  sano, que no descarta ningún tipo de alimentos, sin pastillas... que te recomiendae una vida activa.La dieta de puntos o Weight Watchers te ofrece:

  • Un programa estructurado para perder peso, que incluye dieta, ejercicio y terapia de modificación de conducta.
  • Una alimentación sana y equilibrada acompañada del ejercicio físico en la vida cotidiana.
  • Los objetivos del tratamiento y las expectativasse pactan con el paciente. (Se elige si se desea una pérdida de 0.5 kg. por semana o del 10% del peso de forma mantenida).
  • Se enfatizan los beneficios que reportan para la salud una pérdida del 10% del peso. Se establece un objetivo inicial de pérdida de peso.
  • La dieta propuesta es de tipo hipocalórico, acompañada de un incremento de la actividad física para logar un déficit del requerimiento energético de 500-600 kcal.
  • El eje del programa de alimentación de Weight Watchers es un sistema de puntos (POINTS®). Cada persona dispone de un número de puntos para consumir al día. se calculan en función del peso, sexo, edad, altura y actividad diaria.
  • Los cambios dietéticos se deciden de forma individualizada para cada "paciente"
  • Eln plan de alimentación es completo, equilibrado y variado. Más que menús estandar, es la propia persona la responsable de la selección de lo que come dentro de los parámetros que marcan su cantidad de  puntos que tiene asignados para el día y a condición de que coma equilibrado y variado.
  • Es un programa sencillo y compatible con la vida cotidiana.
  • Reduce la grasa de la dieta, en especial la saturada, aunque obligatoriamente hay que tomar una cantidad diaria de grasas sanas
  • La mayor ingesta de alimentos que se tomen debe proceder de frutas y verduras. El consumo de frutas y verduras tiene 0 valor POINTS®. Weight Watchers recomienda consumir al día cinco veces frutas y verduras (3 de fruta y 2 de verdura).
  • Hay que mantener alguna actividad física todos los días, incorporarla en las rutinas diarias. debe de ser un  ejercicio físico programado de intensidad moderada.En este punto se incide en las reuniones semanales, Weight Watchers, que además proporcionan un contacto fluido con el paciente para garantizar un reto difícil: el mantenimiento del peso conseguido,
Hay cuatro claves en el método:


1.- El programa de alimentación basado en punto: 

Es un programa flexible, sin ningún alimento prohibido. Todos los alimentos y bebidas tienen una valoración en puntos (POINTS®) basada en las calorías y las grasas que tienen. Cada persona, según su sexo, edad, altura y actividad física tiene un  número de puntos para consumir diariamente. El programa deja mucho margen de maniobra, de modo que cada persona pueda elegir como gasta sus puntos, auqnue el principal objetivo de Weight Watchers es que las personas cambien sus hábitos de alimentación de forma cómoda, gradual, y ante todo, saludable para combatir el sobrepeso y la obesidad. Por ello, dentro de esa libertad de elección, se recomienda consumir:
  • 5 raciones de fruta y verdura al día (3 de fruta y 2 de verdura)
  • 1,5-2 litros de agua
  • Alimentos ricos en calcio
  • Grasas saludables con moderación
  • Dieta variada sin alimentos prohibidos.
  • Cinco comidas al día
  • Sin medicamentos,  o alimentos sustitutivos
  • Se trata de aprender a comer de manera equilibrada, no necesariamente poco. Weight Watchers permite perder peso y mantenerlo sin pasar hambre, comiendo de todo, y comiendo lo mismo que nuestra familia y/o amigos sin tener que renunciar a un capricho ocasional y sin alterar nuestra vida social.

2.- La reunión

La reunión es un punto clave dentro del método Weight Watchers.  Se trata de reunir a personas con el mismo objetivo y asesorarles sobre cómo conseguir su peso ganando salud y calidad de vida.Las reuniones están dirigidas por monitoras formadas por Weight Watchers y que previamente han conseguido alcanzar su peso salud y mantenerlo siguiendo este método. Esto es para que puedan meterse en la piel de las personas que desean adelgazar y saben cómo ayudarlas a conseguir su peso final.En las reuniones se lleva a cabo el control de la pérdiada de peso y el proceso de mejora de hábitos tanto alimenticios como de actividad física. De esta manera proporciona  la motivación necesaria para continuar el proceso y alcanzar el objetivo final.En la reunión no sólo se aprenden conceptos nutricionales básicos, sino que se comparten trucos de cocina ligera, recetas, consejos para adquirir hábitos saludables (beber más agua, incrementar nuestra actividad física… etc)

3.- La actividad física

El sedentarismo es una de las causas que han llevado al sobrepeso y la obesidad. Por eso, el programa de Weight Watchers incorpora el ejercicio físico como parte de la rutina diaria. Se trata de  incorporar pequeños ejercicios en nuestra rutina como subir las escaleras  o bajarse una parada antes del autobús o andar a casa o al trabajo.En Weight Watchers, igual que para los alimentos y las bebidas, se puntua  la actividad física según su intensidad, de esa manera se ganan POINTS® de actividad. Tienen como objetivo estimular a hacer ejercicio y a su vez puede acelerar el proceso de perdida de peso o permitir algún capricho por un valor POINTS® controlado.

4.- Buenos hábitos

La motivación personal y la voluntad son elementos importantes a la hora de comenzar y seguir el método. Durante el proceso de adelgazamiento uno debe sentirse bien y mimarse. Es importante concederse todos los días algún “capricho”, aun cuando se trate sólo de pequeñas cosas.

Desde WW se insiste  en:

  1. La salud es lo primero, por esta razón no debe ponerse en juego a la hora de perder peso. No se trata de comer poco, sino de aprender a comer bien. Una alimentación sana, variada y completa incluye el consumo de todo tipo de alimentos y es la única manera de conseguir una perdida de peso gradual, saludable y a largo plazo.
  2. Es fundamental incorporar progresivamente actividad física a la vida diaria (pasear con las amigas, subir escaleras, salir a bailar) ¡todo vale!
  3. Ante cualquier duda Weight Watchers recomienda la consulta médica. Por esta razón ha colaborado en 2008 con la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria –semFYC- a través de un curso de formación online sobre consejo dietético, destinado a los médicos asociados.


domingo, 29 de agosto de 2010

EXPERIMENTOS CON ALMENDRAS: AJO BLANCO

Cuando la dieta restringe o prohibe muchos alimentos, forzosamente hay que experimentar, adaptar o probar. Mi próximo experimento es el ajoblanco, un plato de la cocina del sur.
Evidentemente, debo tunearlo, por que hay ingredientes que no puedo poner. Los señalo en rojo, por si alguien lo lee y puede tomarse más libertades que yo a la hora de comer

INGREDIENTES:
  • 150 g 250 almendras molidas
  • 100 g miga de pan
  • 2 ajos
  • 100 ml aceite de oliva
  • vinagre
  • sal
  • 1litro agua de botella, no del grifo.
  • uvas y cuscurros de pan

PREPARACIÓN:
En un bol poner la miga de pan remojada en el vinagre, las almendras, los ajos, un chorro de aceite, sal y agua.
Triturar bien.
Probar la consistencia y el sabor, si os gusta con más ajo se le puede añadir alguno más.
Si está demasiado espeso añadir más agua y en caso contrario se puede añadir más miga de pan almendra.
Reservar en la nevera y tomarlo bien fresquito.

sábado, 28 de agosto de 2010

La humildad de las pipas

Las pipas  de toda la vida son las semillas de girasol. 
Este alimento comparte propiedades nutritivas con otras semillas (por ejemplo las de calabaza o sésamo).  
Las organizaciones de prevención y promoción de salud y nutrición recomiendan consumir entre 1 y 5 raciones de estos por semana de estos alimentos al natural. Con ello se previenen algunos riesgos de contraer  enfermedades cardiovasculares
La ración adecuada es de unos 25 gramos de pipas (peso neto, sin cáscara) cantidad que equivale a 50 gramos de pipas sin pelar. Esta cantidad se corresponde con unas 150 Kcal,  10 gramos de grasas insaturadas y 1,5 gramos  de fibra. 
Para comparar, una manzana grande ( de  200 a 250 g)  proporcionará unas 130 Kcal, y un vaso de leche, alrededor de 160 Kcal. 
De la composición grasa de las pipas destaca su riqueza en ácido gamma-linolénico (un nutriente esencial que el organismo es incapaz de fabricar  y, por lo tanto, es necesario aportar a través de la dieta).
Las grasas insaturadas contribuyen a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, de ahí su apoyo a la reducción del riesgo deenfermedades cardiovasculares. 
Las pipas contienen una cantidad apreciable de proteínas vegetales (22 g/100 g) y son  una fuente  de minerales y oligoelementos. Además del potasio y el fósforo, las pipas sobresalen en comparación con el resto de frutos secos por su aporte de:
Hierro (6,4 g/100 g, el doble que la mayoría y sólo por detrás de las semillas de sésamo y los pistachos) Para aprovechar mejor ese hierro se recomienda  consiumir las pipas junto con alimentos ricos en vitamina C (cítricos, piña, fresas...)
Magnesio (387 mg/100 g, el mayor contenido). Las recomendaciones diarias de magnesio son de 350 a 450 mg, por lo que uno o dos puñados de pipas suponen un aporte excelente de este mineral (necesario para la relajación muscular y el desarrollo óseo).  
De las vitaminas, cabe reseñar:
Su riqueza en ácido fólico (227 mg/100 g) Es decir, tienen de dos a tres veces más que el  resto de frutos secos. Esta vitamina es imprecindible durante los periodos de crecimiento en los niños y, en particular, en los primeros meses de gestación. Por eso, el consumo de pipas es interesante para niños y para mujeres embarazadas.
Pero también la destaca su contenido en vitamina E, muy por encima del resto de frutos secos: 46 mg/100 g en las pipas, frente a 24 mg en almendras y avellanas o 7 mg en pistachos y cacahuetes. 
Igualmente las pipas contienen lignanos , ácidos fenólicos, colina y betaina, compuestos que acentuan el papel de los antioxidantes,  contrarrestando el efecto nocivo de los radicales libres que se generan el organismo y que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas, cardiovasculares y cáncer. 
¿Cómo comprarlas?

Lo común es tomar las pipas a modo de aperitivo, a puñados, entre horas. 
Actualmente se nota una mayor presencia de pipas en diversos panes, a los que se añaden por encima y dan el gusto del fruto seco y una textura crujiente.
Una idea sana para fomentar el consumo de frutos secos es añadir un puñado o un majado de pipas a las ensaladas y a las cremas de verduras, que cambian de este modo a una textura crujiente. Mezcladas con otros aderezos, como el vinagre o el limón, la sal o el tamari, se aprovecha su componente graso y se añade menos aceite a estos platos. También se pueden adicionar pipas o mezcla de frutos secos a recetas de arroz,  cuscús y pasta, sobre todo para personas que siguen una dieta vegetariana, ya que aportan proteinas vegetales, al confluir en un mismo plato cereales y frutos secos.
Los postres a modo de pasteles, bizcochos o magdalenas, se prestan a usar las pipas como ingredientes que espesan la receta.
El mercado nos ofrece pipas con o sin sal e, incluso, aderezadas con condimentos y saborizantes diversos. Las pipas con sal añadida aportan cantidades importantes de sodio. En caso de  dietas bajas en sal, se recomienda comer las pipas sin sal.


miércoles, 7 de julio de 2010

ALGAS

Pues resulta que ahora puedo comer algas (Casi que debo comerlas, en realidad) y descubro que no tengo la más remota idea de qué hacer con una pobrecita Kombu que compre para probar.
Y a quien recurrir?
A San Google, por supuesto.
Y gracias a él descubro cosas interesantes. Por ejemplo:
- Una cucharada sopera  de algas al día abastece al organismo de todos los minerales y oligoelementos esenciales indispensables para un correcto metabolismo celular.
- Son una fuente de proteina vegetal inigualable.
- El alga hiziki tiene 14 veces más calcio que la leche de vaca.
- Con 1 gramo diario de alga Kombu (mi amiga de la bolsa) obtenemos suficiente yodo para garantizar el equilibrio de las glándulas endocrinas…
- La nori silvestre fue popular en los tiempos de los romanos y el pan de nori silvestre todavía se vende hoy en los mercados al sur de Gales.
- Hace más de 200 años, los coreanos enviaban verduras marinas a la corte imperial de China, donde eran muy apreciadas por su valor medicinal. Ya por aquellos tiempos, la enciclopedia china Ehr Ya recomendaba el uso regular de doce especies distintas de algas.
- En todas las islas del Pacífico llevan consumiendo algas durante muchos años. Los maoríes de Nueva Zelanda han venido usando durante mucho tiempo el karengo (un tipo de Nori en sopas y ensaladas).
- Los japoneses, gracias a su larga  línea costera, son quienes más han desarrollado el potencial culinario de las algas. En nuestros días las algas han alcanzado tal popularidad, que actualmente la demanda ha superado el abastecimiento natural de varias especies.
Veamos ahora las propiedades genéricas de las algas:
1) Son las verduras con más  sales minerales y oligoelementos.
2) Son ricas en yodo, hierro, cobalto, magnesio, calcio, fósforo y potasio. Por ejemplo, 100 gramos de algas nos dan dos veces más hierro que cien gramos de lentejas. El contenido en calcio de todas las algas marinas es muy superior al de la leche de vaca.
3) Poder adelgazante: debido a su gran aporte de yodo, regulan el funcionamiento de la glándula tiroides, responsable de que se quemen los hidratos de carbono que ingerimos.
4) Son una fuente de proteínas vegetales inigualable por aportar todos los aminoácidos esenciales en una proporción adecuada y con un coeficiente de digestibilidad de hasta un 95% (al lado del de la carne de un 20% o de la soja de un 35%).
5) Son ricas en oligoelementos como el zinc, necesario para la secreción y asimilación de la insulina.
6) Contienen un mayor porcentaje de vitamina E que el germen de trigo.
7) Son uno de los alimentos más ricos en provitamina A o betacarotenos.
8) El ácido algénico, componente fundamental y peculiar de las algas, contribuye en la eliminación de metales pesados como el arsénico, el plomo, el mercurio e incluso con elementos radioactivos (estroncio, cobalto), originando la formación de sales insolubles que hacen que eliminamos elementos contaminantes que se han ingerido con la comida o que se han absorbido de la atmósfera así como purinas procedentes de productos animales junto a los productos de desecho de nuestro organismo.

Y ahora, alga a alga:

Hiziki:

  • El Alga Hijiki o Hiziki se distingue por su sabor a mar, de hecho es el alga con más sabor. Así, pues, será ideal cuando necesitemos realzar el sabor de algún plato.
  • Es una de las fuentes más ricas en minerales y oligoelementos. Es muy rica en provitamina A y tiene un elevadísimo contenido en hierro y calcio (14 veces más calcio que la leche de vaca). Recomendado para los niños y madres gestantes.
  • Se le atribuyen cualidades para mantener la elasticidad y el brillo del cabello.
  • Se recomienda remojarla unos 20 minutos, desechar el agua y cocinarla con agua fresca unos 30 minutos más. Es especialmente deliciosa en salteados, con proteínas vegetales, en ensaladas y verduras cocidas, o cocida junto con el arroz.

Agar agar:

  • Gelatina natural, insípida y rica en minerales. Es saciante y no engorda. Evita el que tengamos que usar gelatinas industriales, habitualmente extraídas del tuétano de los huesos de vacas u otros animales.
  • Puede usarse tanto para preparar gelatinas y jaleas de frutas, como para cocinar platos salados, dar consistencia a caldos, estofados de verduras, para ligar salsas...
  • Se disuelve muy rápidamente al hervir (en 7 ó 10 minutos), su sabor es  delicado y no altera el sabor natural de las frutas o verduras con las que se cocina.
  • Tiene una gran cantidad de mucílagos, una fibra que estimula el buen funcionamiento del intestino grueso permitiendo una buena eliminación diaria de los residuos, buena para eliminar el exceso de peso y para procesos depurativos.

Kombu (Mi primer alga):

  • Es rica en ácidos algénico y glutámico (la versión natural del glutamato monosódico) y tiene la habilidad de ablandar las fibras del resto de los alimentos que se incluyen en el cocinado. 
  • Contiene dos azúcares simples,fructosa y manitol, útiles para los diabéticos.
  • Es una de las algas más ricas en yodo. Con 1 gramo diario de Kombu obtenemos el suficiente  yodo para garantizar el equilibrio de las glándulas endocrinas. Contiene 13 de los 14 elementos esenciales para el buen desarrollo de las funciones metabólicas del organismo.
  • Se usa en caldos, sopas, estofados, condimentos, para cocinar leguminosas y proteínas vegetales. También puede servirse frita.

Arame:

  • Su sabor dulce deriva de su alto contenido en azúcar natural (manitol).
  • Su equilibrio mineral va bien en casos de hipertensión. Rica en yodo y calcio.
  • Está recomendada para aliviar trastornos en los órganos reproductores.
  • Puede remojarse  5 minutos y añadirse a ensaladas, verduras, pastas, proteínas vegetales o servirla ligeramente cocinada.

Wakame:

  • Sus cualidades son parecidas a las del kombu. Especialmente rica en calcio y vitaminas B y C.
  • Remojarla  3 minutos y añadirla a cualquier plato, ensaladas, sopas, cocidos, estofados, junto con verduras, cereales, proteínas vegetales y en condimentos.

Nori:

  • Es una de las algas más populares, de sabor suave y muy rica en proteínas.
  • Contiene grandes cantidades de vitamina C, B1 A y B12, (que es ua vitamina hidrosoluble fundamental en la síntesis del ADN, la formación de los glóbulos rojos y células de las paredes del estómago) Es especialmente importante para vegetarianos.
  • Ayuda a disminuir el colesterol, al ayudar a disolverse los depósitos grasos así como a eliminarlos del cuerpo.
  • Se tuestan ligeramente y se añaden troceadas (junto con frutos secos por ejemplo) en ensaladas, sopas, cereales o pastas. Y por supuesto, recubriendo el arroz del sushi o haciendo rollitos de arroz con pescado, marisco o verduras.

Precauciones: Como tienen mucho yodo y no poco sodio, deben consumirlas con moderación:

a) Las personas que sufren hipertiroidismo, se les haya extirpado la glándula tiroides o son muy delgadas y nerviosas.

b) Las personas con tendencia a la hipertensión, 

En todos estos casos son más aconsejables las algas de agua dulce como la Klamath, la Espirulina o la Clorela.

Riesgos de los edulcorantes artificiales (Según la revista Integral)

Los endulzantes engañan al metabolismo, le hacen creer que obtiene unas calorías que no llegan de modo que se prepara para dar una respuesta insulínica a un azúcar que no aparece. Además, muchos tienen efectos secundarios que pueden llegar a ser graves.

-EL ASPARTAMO es el edulcorante artificial más utilizado por la industria alimentaria. Experimentos realizados con animales sugirieron un efecto cancerígeno y fue retirado del mercado desde 1974 hasta 1981. Algunos autores afirman que la industria actuó para obtener la autorización. La polémica sobre sus efectos secundarios reales dura hasta hoy en día.
-LA SACARINA, el más popular de los edulcorantes, tiene una historia igualmente preocupante. La posibilidad de que provocara cáncer de vejiga motivó su prohibición en Canadá y Japón. En Estados Unidos se discutió la prohibición en 1977 y en la actualidad la polémica ha vuelto.
-EL CICLAMATO fue prohibido en 1970 en Estados Unidos y actualmente se está valorando su autorización. Tampoco se utiliza en Japón e Inglaterra, pero es legal en la mayoría de países europeos, entre ellos España. Se sospechan efectos cancerígenos y alergénicos.

lunes, 28 de junio de 2010

DROGAS DE INCÓGNITO

Fórmula química de la cocaina = C17H21NO4
Fórmula química del azúcar      = C12H22O11.

¿Cuántos terrones habías dicho que querías?


viernes, 25 de junio de 2010

HIPOTIROIDISMO

Según el  doctor americano Broda Barnes alrededor de un 40 % de la población presenta diversos grados de hipotiroidismo (Bajo rendimiento de tiroides) . Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de estos casos es diagnosticado debido a dos cosas:
1) La sintomatología es muy variada y se presenta a confusión con otros males
2) Los análisis de sangre no son lo suficientemente sensibles como para detectar un hipotiroidismo leve.
Si te sientes identificado con estas características quizá seas uno de esos no-diagnosticados:
Tez pálida o amarillenta, exceso de peso (o dificultad para bajarlo haciendo una dieta estricta y ejercicio)  retención de líquidos, manos y pies fríos, pérdida del cabello, falta de los extremos exteriores de la cejas y piel muy seca... 
El cansancio es su mayor  queja, siempre tienen frío, les invade la depresión y sienten poco impulso sexual. 
Por si no sabes qué es la glándula tiroides, has de conocer que está situada en el cuello, inmediatamente debajo de la laringe y enfrente de la tráquea. . Al ser una glándula, produce secreciones  (hormonas) que el riego sanguíneo distribuye a diversas partes del organismo.  Las hormonas producidas por la tiroides se llaman tiroxina, o T4, y triiodotironina, o T3.
Dos de las materias primas para la manufacturación de estas hormonas se extraen de la dieta. Son el mineral yodo y el aminoácido tirosina. El yodo es transportado de la sangre a la tiroides donde se une a la tirosina, la cual forma parte de las células de dicha glándula. La tirosina se obtiene a través de la conversión de la fenilalanina, que se encuentra, en el pescado, carne, almendras, semillas de calabaza y sésamo, garbanzos y lentejas. Para que esta conversión se lleve a cabo con éxito es necesario un nivel adecuado de las vitaminas B6 y C. Una vez el yodo y la tirosina se han unido, y a raíz de un complejo proceso bioquímico, se forman las hormonas T4 y T3. La hormona T3 contiene tres unidades de yodo, y la T4 contiene cuatro, de ahí sus nombres. Alrededor del 90 % de su producción ocurre como T4 y el 10 % como T3. Sin embargo, antes de que dichas hormonas lleguen a los receptores de las células, la mayoría de la T4 pierde un átomo se convierte en T3, la cual tiene mayor afinidad con los receptores celulares y es cuatro veces más potente que su compañera. La producción de las hormonas T4 y T3 ocurre de forma  controlada. La mínima alteración en este proceso puede, sin embargo, suponer un desequilibrio con grandes repercusiones para el organismo. ¿Por qué? Pues por que la glándula tiroides se ocupa de:
  • Aumenta el tamaño y número de mitocondria (compartimentos, dentro de la célula, donde se produce energía) en la mayoría de las células del cuerpo.
  • Estimula el metabolismo.
  • Controla los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Controla el peso y apetito.
  • Aumenta el flujo sanguíneo y control de la función del corazón.
  • Aumenta la capacidad pulmonar.
  • Controla la secreción de los jugos digestivos y movilidad del aparato gastrointestinal.
  • Estimula la función mental (concentración, estado de alerta, memoria, etc.)
  • Equilibra los fluidos en el cuerpo.
  • Controla la fuerza muscular.
  • Ayuda a combatir infecciones.
Por eso decíamos que un desequilibrio de la glándula tiroides pueda causar muchísimos síntomas que pueden confundirse con un abanico de desequilibrios, desde candidiasis crónica hasta hipoglucemia reactiva o intolerancias alimenticias.

Las causas del hipotiroidismo pueden ser múltiples:
A) Deficiencia de ciertos nutrientes; las vitaminas A, B2, B3, B6, B12, C, E; los minerales selenio, zinc, cobre y yodo; el aminoácido L-tirosina; y los ácidos grasos esenciales (Omega 3 y Omega 6). Sin estos nutrientes, la tiroides no puede producir  hormonas, ni la hormona T4 puede convertirse en T3, ni los receptores de dichas hormonas en las células pueden funcionar. Por otro lado, un bajo rendimiento de la tiroides impide la  absorción de nutrientes. Por ejemplo,  la vitamina B12, lo cual puede causar anemia, síntomas mentales y problemas neurológicos, entre muchos otros;
B) Candidiasis crónica (una infección de la levadura Cándida Albicans que suele originarse en el intestino, pero puede afectar a todo el organismo) Dicha enfermedad puede influir negativamente en la salud de la glándula tiroides y en el uso de sus hormonas:
  • Los radicales libres producidos por la cándida albicans y sus toxinas pueden dañar la tiroides.
  • La Cándida posee receptores con afinidad a la hormona tirosina.
  • La Cándida suele producir deficiencia del mineral zinc, el cual es muy importante para la conversión de la hormona tirosina (T4) en la triiodotironina (T3).
Es por esto que muchas veces la cura del hipotiroidismo pasa por un tratamiento previo de la candidiasis
 C) Agotamiento de las glándulas suprarrenales. Ahí se producen las hormonas adrenalina y noradrenalina que pueden influir en la función de la tiroides, ya que las membranas de las células de esta glándula contienen receptores de dichas hormonas. Es decir, que  si las glándulas suprarrenales producen poca cantidad de adrenalina y noradrenalina los receptores de la tiroides no serán estimulados adecuadamente.Es muy común que el agotamiento de las glándulas suprarrenales se deba al  estrés, la ansiedad o al uso de antinutrientes (el azúcar, café, alcohol y cigarrillos), o de fármacos (corticosteroides).
D) Alergia al trigo. La gliadina, una proteina del trigo, es muy similar a una proteína de la tiroides. Cuando una persona es alergica al trigo, su organismo produce anticuerpos  para atacar a la gliadina. Estos mismos anticuerpos pueden atacar a la proteína de la glándula tiroides y producir hipotiroidismo. Es recomendable, entonces, eliminar el trigo  de la dieta, y sustituirlo, especialmente, por quínoa, trigo sarraceno (una semilla) y arroz.
E) Dieta alta en ciertos alimentos.  Col, coliflor, coles de Bruselas, nabos, rabanitos, espinacas, zanahorias, melocotones, peras, fresas, cacahuetes, productos de soja, nueces y mijo.Es importante no eliminar completamente estos alimentos de la dieta, aunque sí se aconseja no comerlos a diario y en grandes cantidades.
F) Uso de ciertos fármacos y toxicidad de mercurio. Entre ellos:
- El clorhidrato de amiodarona (vasodilatador coronario)  el litio (usado en antidepresivos o para tratar enfermedades maniaco depresivas). Estos químicos pueden bloquear la secreción de las hormonas T4 y T3. 
- La dopamina y los corticosteroides  bloquean la conversión de la hormona T4  a T3.
- La aspirina y los fármacos que contienen salicilato, impiden la unión de la hormona T4 a las proteína transportadoras de la sangre, reduciendo la cantidad de dicha hormona en el torrente sanguíneo.
- Los estrógenos sintéticos, como la píldora anticonceptiva, pueden desequilibrar el balance hormonal de la tiroides.
- La toxicidad de mercurio debida a los empastes de amalgama.

domingo, 13 de junio de 2010

LOS HIDRATOS DE CARBONO

Los han puesto en la base de la pirámide de la alimentación. Atkins lo discute y no son pocas las dietas que hoy en día nos los limitan, pero ¿Qué son? ¿Todos son malos?
En una alimentación "normal" (las dietas también lo son, pero usemos ese lugar común para entendernos) un  60% de las calorías que consumimos nos las dan los hidratos de carbono, cuya función primordial es aportar al organismo la energía que necesita (glucosa) para mantener el sistema nervioso y el cerebro.
No todos son "lo mismo".
La primera diferencia entre ellos es la de hidratos de carbono de absorción lenta y rápida. La diferencia entre unos y otros reside en el tiempo que pasa desde que los tomamos hasta que son utilizados, velocidad que depende de su índice glucémico.
En otras entradas ya hemos comentado que los valores de glucosa en sangre deben permanecer dentro de unos límites y que cuando los sobrepasamos, el páncreas secreta una hormona (la insulina) cuya función es transportar el azúcar de la sangre a las células. Si la secreción de insulina aumenta abruptamente, debido al consumo de carbohidratos de absorción rápida, las células reciben más glucosa de la necesaria ocasionando un exceso de energía que acaba almacenándose en el hígado en forma de glucógeno, sustancia para ser utilizada cuando los niveles de glucosa estén completos. Una vez que la reserva de glucógeno está completa, el exceso se transforma en grasa. Luego sigue una bajada de glucosa sanguínea, como también a una repentina sensación de hambre y de fatiga, que provoca la necesidad de volver a tomar más azúcares simples y crea una adicción que lleva al aumento de peso.
Por el contrario, los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos implican una lenta digestión durante la cual la glucosa se absorbe lentamente, y la secreción de insulina es paulatina. En este caso, las células no tienen que hacer frente a "excedentes", por lo que van absorbiendo la glucosa a medida que la necesitan.
A modo de guía, citaremos algunos  hidratos de carbono de absorción rápida:  la miel, el azúcar, los zumos de frutas, las harinas refinadas y sus derivados,  y también las frutas enteras con su fibra.
Los hidratos de carbono de absorción lenta: cereales integrales,  legumbres, hortalizas y algunas frutas como los frutos rojos, fresas o cerezas.

En general, la velocidad de absorción depende del contenido de fibra o grasa y de la manipulación que haya recibido, cuanto más refinados, más alto es el índice glucémico de un alimento.

Otra clasificación que es bueno conocer el la siguiente:
MONOSACÁRIDOS: Azúcares simples:
Glucosa (dextrosa): es el más abundante. Es el principal combustible útil para las células. Se lo encuentra libre en los frutos maduros. La digestión de todas las formas de carbohidratos produce glucosa, lo mismo que el proceso de emisión de glucosa par parte de lo acumulado en el músculo o en el hígado (glucogenolisis) o la formación de glucosa por parte de otras sustancias como aminoácidos y ácidos grasos (gluconeogenesis).
Fructosa (levulosa): se encuentra en frutos maduros y en la miel. Tiene mayor poder edulcorante que la glucosa.
Galactosa: Se encuentra libres en la naturaleza y se une con la glucosa para formar un disacárido.

DISACÁRIDOS: Es la unión de dos monosacáridos.
Maltosa: También llamada azúcar de la malta. Está formada por la unión de 2 glucosas. Es el producto de la hidrólisis del almidón y catalizada por la enzima amilasa. Fuentes: Cereales, cerveza, licor de malta.
Lactosa: Esta formada por la unión de la galactosa con la glucosa. La intolerancia a la lactosa se produce por la lactasa, enzima responsable de dividir la galactosa y la glucosa. Fuentes: Aparece naturalmente en la leche (en grandes cantidades).
Sacarosa: Está formada por la unión de glucosa y la fructosa. Es el azúcar habitualmente usado como edulcorante en la alimentación. Fuentes: Se la obtiene del azúcar de caña y de la remolacha.
POLISACÁRIDOS: Son sustancias mucho más complejas que los glúcidos. Están constituidos por numerosas unidades de monosacáridos, algunos de ellos son polímeros de un solo tipo de monosacáridos y reciben el nombre de homopolisacáridos mientras otros, son polímeros de más de una clase de monosacáridos y se los denomina heteropolisacáridos.
Constituyen el mayor porcentaje de la ingestión diaria de carbohidratos.
Almidón: Cumple el papel de reserva nutricia en vegetales. Se deposita en las células, el almidón es el principal hidrato de carbono de la alimentación humana. Está compuesto por amilasa y amilopectina, ambos polímeros de la glucosa.  Los alimentos más comunes que contiene grandes cantidades de almidón son los cereales, las legumbres, las patatas.
Fibra: Existen solo en las plantas, la fibra aumenta la velocidad de la digestión y absorción contribuyendo a la saciedad y en algunos casos puede reducir la absorción total de grasa.
Glucógeno: Es el polisacárido de reserva en células animales. El hígado y el músculo son los tejidos más ricos en glucógeno.

Entonces, con idependencia de la dieta que llevemos, ¿Cuáles serían los "carbos" más aconsejables?

  • Arroz integral: La cáscara del grano de arroz es rica en proteínas, vitaminas y minerales (magnesio, fósforo y selenio)  Dentro de los distintos tipos de granos, optaremos siempre por los arroces de grano largo y basmati (por que se absorben más lentamente que los de grano corto)
  • Pan integral  elaborado con levadura madre :Este pan resiste varios días sin endurecerse. Es rico en vitaminas del grupo B y minerales propios del germen.
  • Garbanzos: esta legumbre se destaca del resto por su baja velocidad de absorción, es recomendada para aquellos que realizan grandes esfuerzos físicos o están en una edad de desarrollo. Un 19% de su peso corresponde al contenido de proteínas a la vez que son ricos en minerales y vitaminas del grupo B.
  • Fresas, cerezas: su bajo contenido de azúcar corresponde a la levulosa, la cual se asimila muy lentamente. Son ricas en hierro, vitaminas antioxidantes y del grupo B. su consumo es recomendado en dietas de desintoxicación, diabetes e infantiles. Preferentemente han de comerse solas y en ayunas o como tentempié, también suelen aderezar ensaladas o servirse como postre.
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GERALT