TAL VEZ ME LLAME JONÁS

Yo no soy nadie:

Un hombre con un grito de estopa en la garganta

y una gota de asfalto en la retina.

Yo no soy nadie: ¡Dejadme dormir!

Pero a veces oigo un viento de tormenta que me grita:

Levántate, ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella.

No hago caso, huyo por el mar y me tumbo en el rincón

más oscuro de la nave

hasta que el viento terco que me sigue

vuelve a gritarme otra vez:

¿Qué haces ahí, dormilón? ¡Levántate!

Yo no soy nadie: Un ciego que no sabe cantar.

¡Dejadme dormir!...

Pero un día me arrojaron al abismo,

las aguas amargas me rodearon hasta el alma,

la ova se enredó en mi cabeza,

llegué hasta las raíces de los montes,

la tierra echó sobre mí sus cerraduras para siempre...

(¿Para siempre?)

Quiero decir que he estado en el infierno...

De allí traigo ahora mi palabra.

y no canto la destrucción,

apoyo mi lira sobre la cresta más alta de este símbolo...

Yo soy Jonás.

(León Felipe)

lunes, 24 de mayo de 2010

ALIMENTOS DE IG MEDIO

All Bran™

50

Arroz basmati

50

Arroz integral, arroz completo

50

Batatas, camotes, boniatos, patatas dulces

50

Galleta (harina entera, sin azúcar)

50

Jugo/zumo de arándano agrio (sin azúcar)

50

Jugo/zumo de piña (sin azúcar)

50

Kaki, caqui, palosanto

50

Kiwi*

50

Lichi (fruta fresca)

50

Macaronis (trigo duro)

50

Mango (fruta fresca)

50

Musli, muesli (sin azúcar)

50

Palitos de cangrejo

50

Pan con quinoa (aproximadamente 65 % de quinoa)

50

Pasta de trigo completo

50

Tableta energética de cereales (sin azúcar)

50

Tayota, chayón, chayota (en puré)

50

Tupinambo, aguaturba, pataca, castaña de tierra

50

Zumo/jugo de manzana (sin azúcar)

50

Arandáno agrio

45

Arroz basmati completo

45

Arvejas, chícharos (lata) -Am-; Guisantes (lata) -Es-

45

Bananos (verdes)

45

Capellini

45

Centeno (integral; harina, pan)

45

Cerelaes completos (sin azúcar)

45

Coco

45

Confitura (sin azúcar)

45

Cuscús integral, sémola integral

45

Espelta trigo de un grano (integral pan)

45

Espelta, trigo de un grano (integral; harina, pan)

45

Harina de farro (integral)

45

Harina de kamut (integral)

45

Jugo/zumo de naranja (sin azúcar)

45

Musli, muesli Montignac

45

Pan de kamut

45

Pan tostado de harina integral (sin azúcar)

45

Piña (fruta fresca)

45

Platano/platano macho (crudo)

45

Platano/platano macho (crudo)

45

Pumpernickel

45

Salsa de tomate (con azúcar)

45

Trigo bulgur entero (cocinado)

45

Uvas (fruta fresca)

45

Zumo/jugo de toronja (sin azúcar)

45

Achicoria (bebida)

40

Alforjón, trigo negro/sarraceno, kasha (integral)

40

Avena

40

Ciruelas secas, ciruelas pasas

40

Copos de avena (sin cocinar)

40

Dulce de membrillo (sin azúcar)

40

Espaguetis al dente (cocidos 5 minutos)

40

Falafel (habas)

40

Farro

40

Fríjol/judía rojo(a)/pinto(a) (lata)

40

Habas (crudas)

40

Harina de quinoa

40

Higo seco

40

Jugo/zumo de zanahorias (sin azúcar)

40

Kamut (grano integral)

40

Lactosa

40

Leche de coco

40

Mantequilla de maní/cacahuete (sin azúcar)

40

Pan ácimo (harina integral)

40

Pan, 100% integral con levadura natural

40

Pasta al dente, de trigo integral

40

Pepino dulce, pera-melón

40

Polvorón (harina integral, sin azúcar)

40

Pumpernickel Montignac

40

Sidra seca

40

Sorbete, helado de frutas (sin azúcar)

40

Tahin, puré de sésamo

40

ALIMENTOS CON UN IG ALTO

Jarabe de maíz

115

Cerveza*

110

Fécula, almidón modificados

100

Glucosa

100

Jarabe de glucosa

100

Jarabe de trigo, jarabe de arroz

100

Fécula de patata/papa (almidón)

95

Harina de arroz

95

Maltodextrin

95

Papas a la francesa / patatas fritas

95

Papas/patatas al horno

95

Arroz caldoso

90

Pan blanco sin gluten

90

Papa/patata deshidratada (instantánea)

90

Apio nabo, apio rábano (cocido)*

85

Arroz precocido

85

Arroz soplado

85

Chirvía, pastinaca*

85

Corn flakes (cereales)

85

Harina blanca de trigo

85

Kuzu

85

Leche de arroz

85

Maiz pira, pop corn (sin azúcar)

85

Maizena (almidón de maíz)

85

Nabo (cocido)*

85

Pan blanco (cuadrado)

85

Pan blanco para hamburguesas

85

Tapioca

85

Torta de arroz

85

Zanahorias (cocida)*

85

Puré de papa/patata

80

Arroz con leche (con azúcar o edulcorante)

75

Barquillo con azúcar

75

Calabaza, zapallo*

75

Calabazas (diversas variedades)*

75

Doughnuts

75

Lasaña (trigo blando)

75

Sandía, patilla*

75

Wholemeal rice flour

75

Amaranto soplado

70

Arroz común

70

Azúcar blanco

70

Azúcar moreno (integral)

70

Bagels

70

Baguette, pan francés blanco

70

Bizcocho típico holandés

70

Brioche

70

Cereales refinados (con azúcar o edulcorante)

70

Chocolate, tableta (con azúcar o edulcorante)

70

Colinabo

70

Croissant

70

Dátil

70

Galleta, saladito

70

Gnocchi

70

Harina de mais

70

Melaza

70

Mijo

70

Pan ácimo (harina blanca)

70

Pan de aroz

70

Papas/patatas fritas

70

Papas/patatas hervidas (sin cáscara/piel)

70

Papilla de mais

70

Pasta de trigo blando

70

Platano/platano macho (cocinado)

70

Polenta

70

Raviolis (trigo blando)

70

Risotto

70

Sodas, gaseosas (bebidas endulzadas, carbonatadas, saborizadas)

70

Special K®

70

Tacos

70

Confitura (con azúcar o edulcorante)

65

Cuscús, sémola

65

Dulce de membrillo (con azúcar)

65

Espelta, trigo de un grano

65

Habas (cocidas)

65

Harina de castaña

65

Jarabe de arce

65

Maíz, choclo

65

Mars®, Sneakers®, Nuts®, etc.

65

Mermelada (con azúcar)

65

Musli, muesli (con miel o azúcar...)

65

Ñame

65

Pan completo

65

Pan de centeno (30% de centeno)

65

Pan semi-integral (con levadura)

65

Pana, fruta del pan, pan de fruta, mapén

65

panela/ chancaca/ papelon/ piloncillo

65

Papas/patatas hervidas (con cáscara/piel)

65

Papas/patatas hervidas (con cáscara/piel)

65

Piña (lata)

65

Remolacha (cocinada)*

65

Sorbete, helado de frutas (con azúcar o edulcorante)

65

Tallarines chinos / fideos (de arroz)

65

Tamaríndo (dulce)

65

Uva pasa

65

Albaricoques (lata, con azúcar)

60

Arroz asiatico

60

Arroz de Camarga

60

Arroz largo

60

Bananos (maduro)

60

Castaña, marrona

60

Cebada perlada

60

Chocolate en polvo (con azúcar o edulcorante)

60

Helado de crema (con azúcar o edulcorante)

60

Lasaña (trigo duro)

60

Mayonesa (industrial, con azúcar)

60

Melón*

60

Miel

60

Ovomaltina

60

Pan de leche

60

Pizza

60

Porridge, pailla de avena

60

Raviolis (trigo duro)

60

Sémola de trigo duro

60

Arroz rojo

55

Espaguetis blancos bien cocidos

55

Jugo/Zumo de uva (sin azúcar)

55

Ketchup

55

Melocotones (lata, con azúcar)

55

Mostaza (con azúcar)

55

Níspero japonés

55

Nutella®

55

Papaya (fruta fresca)

55

Polvorón (harina, mantequilla, azúcar)

55

Sushi

55

Tagliatelles (bien cocidas)

55

Trigo bulgur (cocinado)

55

Yuca

55

Yuca brava, mandioca

55

Zumo/jugo de mango (sin azúcar)

55

EL MÉTODO MONTYGNAC

No estás ante una dieta que restrinja las calorías ni las cantidades de alimentos a ingerir sino que el método de Monty se basa en elegir alimentos y no mezclar unas cosas con otras.

El primer concepto a entender en el tema Monty es el de índice glicémico de los alimentos. Un nommbre raro, pero no te asustes, es secillo. Lo he entendido hasta yo, que soy de letras. Verás. cuando comemos algo rico en glúcidos, los niveles de glucosa en sangre se incrementan progresivamente a medida en que lo digerimos. Su función es asimilar los almidones y azúcares que contienen.

La velocidad a la que se digieren y asimilan los diferentes alimentos depende del tipo de nutrientes que los componen, de la cantidad de fibra presente y de la composición del resto de alimentos presentes en el estómago e intestino durante la digestión.

Estos aspectos se valoran a través del índice glucémico de un alimento. Dicho índice es la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 gr. de glucosa pura a lo largo del tiempo, con la obtenida al ingerir la misma cantidad del alimento cuyo índice se investiga.

Evidentemente, el índice glucémico de un alimento se determina en un laboratorio bajo condiciones controladas. El proceso consiste en tomar cada poco tiempo muestras de sangre a una persona a la que se le ha hecho consumir soluciones de glucosa pura unas veces y el alimento en cuestión otras. A pesar de ser bastante complicado de determinar, su interpretación es muy sencilla: los índices elevados implican una rápida absorción, mientras que los índices bajos indican una absorción pausada. Para hacerse una idea podemos ver la siguiente lista:

sábado, 22 de mayo de 2010

¿QUIERES TU HACER MAMUL?


Los mamul son dulces rellenos que se hacen a base de sémola y mantequilla. Por poner un símil serían el equivalente a las pastas de mantequilla danesas. Son bastante fáciles de hacer, llevan poca azúcar pero una barbaridad de mantequilla.

INGREDIENTES
200 gramos de mantequilla
1/2 Kg de sémola de trigo
200 gramos de harina para repostería
3/4 vaso de leche
200 gramos de nueces
125 gramos de azúcar
Agua de azahar/ anís

En primer lugar vamos a preparar la masa. Derretiremos en una plancha caliente la mantequilla, evitando que burbujee. Una vez se haya desecho retiraremos del fuego añadiendo a continuación la sémola, la harina, 25 gramos de azúcar y el vaso de leche. Mezclamos y vertemos sobre la piedra de la cocina previamente enharinada. Amasamos hasta obtener una pasta elástica y maleable.

El relleno es muy sencillo. Basta con machacar las nueces con los restanten 100 gramos de azúcar y el agua de azahar - o una cucharadita de anís -.

Separamos un pedazo de masa suficiente para hacer una esfera del tamaño de la mitada de una pelota de ping-pong, más o menos. Abrimos un hueco y rellenamos con una cucharadita de la picada de nueces, cerrando a continuación. Colocamos todas las galletas dentro de un recipiente mojado con mantequilla y directo al horno a 190 grados durante veinte minutos o hasta que veamos que están hechas.

Retiramos y espolvoreamos con azúcar glas.

UN SHAVUOT SEFARDÍ


Me gusta cultivar recuerdos de mi infancia. Saborear en la distancia del tiempo los días de fiesta. Buscar en los colores del otoño las fragancias de Pesah y entender la primavera como anuncio de las Altas Fiestas. Evocar los patios de amores familiares, los juegos infantiles a la sombra de parras y macetas, adivinar olores de carbón apenas encendido, vapores de salsas y de hierbas. Y deleitarme los viernes con perfumes de esencias y de especias


Pero es otoño, Shavuot llega, celebramos haber recibido la Torah, entonces en mi evocación quiero palpitar los misterios del templo... emocionarme con los sagrados Rollos, admirar los tabernáculos adornados de religiosa orfebrería, sorprenderme con esos Parojet (2) que los cubren, hechos de remotos terciopelos bordados en hilos de oro y detenerme ante la estilizada manecilla de plata que usan los rabinos para seguir letra a letra las Escrituras. Conmoverme en la imponente presencia de los hombres ataviados con sus talegas, oír el murmullo de sus rezos y tal vez llorar en la solemnidad de sus cánticos.


En aquellos otoños de la infancia los días eran más fríos, se anticipaban los preparativos para esa fiesta. Las mujeres de la familia tejían los abrigos para los varones que estudiaban toda la noche en el templo.


En la casa abrieron las bolsas de nueces y las latas de miel. El abuelo las trajo de Córdoba al regreso de sus vacaciones. La familia grande está de fiesta. Ya saben el surtido de co-midas y de postres. Año tras año es esperado, deseado y conocido, se repite. Ni carnes ni verduras. Especiales comidas lácteas, pastas rellenas de ricota y queso: los típicos calzones y las apetecibles sembusak (3). De postre, el tradicional arroz con miel y las masitas de nueces con canela; el incomparable mamul de la familia.


El mortero de bronce de la abuela Matilde, imprescindible, está instalado en el patio sobre una vieja alfombra. Los niños como en un juego participamos por turnos en el uso del sonoro mortero, para triturar las nueces, para apisonar el azúcar en terrones hasta convertirlo en impalpable y los cubanitos de canela transformados en polvo, igual que las semillitas de cardamomo que usaban para perfumar el café.


También en el patio está la mesa donde prepararán las diferentes masas, donde madre y tías repetirán recetas de sus abuelas como si estuvieran en las calurosas mañanas de un barrio de Aleppo. Y que no falte cocinar en la lentitud del brasero, el empalagoso arroz con miel que grandes y chicos gustábamos como ritual impostergable de esta fiesta sefaradí de Shavuot.


Y yo recuerdo...ahora salgo a la calle. Segura. Voy a la panadería para saber el momento que en el horno podrán a cocinar el mamul. De allí retiro las negras bandejas, que en la casa, después de un trabajoso lavado, rebosarán de masitas alineadas en rigurosas fila. Todo listo.


Es el instante de enfrentar al barrio. Con el pudor que produce lo diferente, tenemos que caminar hasta la panadería con la pesada bandeja y sentir que todos nos miran...¿qué llevamos?...¿por qué?...¿celebrando?... nosotras las nenas judías del barrio...no recuerdo qué contestaba, pero sí sentía que me pesaban las preguntas. Don Pedro, el que horneaba las facturas, ya sabía, mis hermanas mayores me habían precedido en esta tarea. Esperar que terminara de hornear las facturas, impregnarme de otras fragancias, a vainilla de la crema pastelera, de azúcar quemada de las tortitas negras y el olor rancio de las cansadas asaderas convertían a mi paciencia en aprendizaje precoz de otra repostería. Así, en la penumbra de ese espacio, entre canastos y tablones, bandejas y lienzos, masas y panes crudos y cocidos, ladrillos oscurecidos de hollín y de humaredas, palas heridas de leños y de fuego, el ajetreo y la fuerza de los hombres bajo la tenue luz de la lámpara, daban al lugar una tibieza que me compensaba del frío de patios y veredas.


Como un abuelo, Don Pedro permitía que me sentara sobre unas bolsas y apenas distraído me alcanzaba una tortita santiagueña adornada con pasas de uva.


Disfrutaba. Me deleitaba estar en ese espacio que sentía mío desde siempre. Me pertenecía desde la voz de mi padre en los relatos de su infancia. Lo imaginaba en la lectura de las cartas de mi abuelo que tenía el horno en un barrio de Aleppo. Lejanas cartas que llegaban lentamente, a través de los mares, con interminables intervalos y que deseaba escuchar con creciente esperanza.

Y así entretenida, soñando a mi propio abuelo, surgía en el ambiente un tentador perfume de canela...de agua de azahar... anunciaban que mis masitas estaban listas. Una a una las íbamos acomodando en el frasco de vidrio reservado para el mamul, una a una las convertíamos en montañitas nevadas con el azúcar impalpable.

Había cumplido el ritual. En mi casa esperaba la familia, el saludo a los mayores, la mesa preparada, los chicos jugando...Shavuot estaba otro año más, entre nosotros.


TEXTO DE MARÍA DE AZAR. Licenciada en psicología, trabaja e investiga sobre la temática sefaradí y también es miembro de la Comisión directiva de Cidicsef.

(1) mamul: dulce sefaradí oriental / shavuot: importante fiesta hebrea

(2) parojet: aditamentos decorativos para los rollos de la Toráh

(3) Comida típica sefaradí oriental


viernes, 21 de mayo de 2010

UN DIA PIENSAS QUE


quizá vale la pena decir qué sientes, contar qué te pasa, compartir las cosas que te hacen vibrar
o quiza no...

GERALT